viernes, 1 de mayo de 2009

Inicio de un viaje sin retorno


Hace 10 años me fui de mi país para no volver en una buena temporada. Aunque era una decisión meditada, no sabía el día, dependía de la oportunidad de salir.

Este trozo de la biografía y el diario de Charles Darwin me recuerda como viví el día de mi salida Fue apresuarada, llena de emociones, y sin tiempo para encajar lo que vendría después, algo que cambió mi vida para siempre:

Su verdadera pasión (la de Darwin) eran las ciencias naturales, que se ampliaron con el conocimiento de su profesor de botánica, John Stevens Henslow (1796-1861), que lo introdujo en el saber naturalista. Lo acompañaba en sus salidas naturalistas y por las tardes en las barcas del río Cam. Darwin era conocido como “El hombre que pasea con Henslow".

Consiguió el grado en abril de 1831, y después acompañó a su profesor de Geología, Adam Sedgwick, en un viaje por el norte de Gales. Cuando llegó a finales de verano a su casa en Shrewsbury, encontró que había llegado una carta de Henslow, junto con otra de George Peacock, matemático y astrónomo de Cambridge que nombraba a los naturalistas que iban en los barcos. Henslow lo había recomendado para una plaza como naturalista sin sueldo a bordo del Beagle.

Asistió a la entrevista con el capitán del buque, Robert Fitzroy. Aunque ambos personajes tenían caracteres y simpatías políticas diferentes, enseguida se gustaron. El capitán se dio cuenta de que estaba ante un joven entusiasta y de una inteligencia excepcional, pero no sabía si resistiría el viaje. Incluso le aconsejó que no se precipitara al tomar su decisión.

Al día siguiente se volvían a reunir y aceptaba la propuesta, e inmediatamente escribía una carta a su cas para que le hicieran el equipaje: “ Dile a Nancy que me haga cuanto antes mejor doce camisas en lugar de ocho; di a Edward que envíe mi bolsa de viaje (puede meter la llave dentro, atada con una cuerda), mis zapatillas, un par de zapatos ligeros para excursiones, mis libros en español, mi nuevo microscopio (de 6 pulgadas de largo por 3 o 4 de ancho) que tendrá que llenar con algodón, mi brújula geológica, mi padre sabe dónde está; un libro pequeño, si lo tengo en mi dormitorio, Taxidermy.”

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