jueves, 25 de junio de 2009

Feliz verano


Llegó el calor al hemisferio norte.

Y con él las palabras que empiezan por ese: sudor, sexo, siesta, sandalias, sanfermines, y una de mis favoritas, sin-cobertura.

Feliz verano a todos los viajeros espirales.

Y a los que disfrutáis de la brisa del invierno sureño también (el verano no sería lo mismo sin la espera durante el invierno).

viernes, 19 de junio de 2009

El equipo A y el equipo B


Vicente Ferrer expresaba con la sencillez de quien sabe bien de lo que habla, y le importa que la gente entienda bien lo que dice.

Una de sus teorías es que en el mundo hay dos equipos: el Equipo A y el Equipo B.

En el Equipo A están los hombres más poderosos e influyentes de la Tierra. Tienen todas las herramientas (económicas, políticas, sociales) para rodearse de los mejores: los más sabios, los más inteligentes, los más capaces. Sin embargo, este equipo no trabaja para paliar las desigualdades en el mundo, sino únicamente para mejorar la situación de sus miembros.

Luego está el Equipo B, formado por hombres y mujeres poco poderosos, poco influyentes a nivel global. Tienen también sus herramientas, pero éstas no son tan efectivas, ni sus miembros son tan capaces ni inteligentes a priori como los del Equipo A. Por lo tanto, no son capaces de realizar un cambio rápido frente a las desigualdades en el mundo.

Consciente de sus limitaciones, el Equipo B trabaja limitadamente y enfoncándose en lugares concretos. Así es más fácil lograr niveles aceptables de igualdad para los hombres y mujeres que viven en ese entorno concreto.

La revolución de los primeros es rápida y replicable rápidamente , la revolución de los segundos es lenta y replicable lentamente. Este último es el caso del Rural Development Trust
(contraparte en la India de la Fundación Vicente Ferrer).

"Ya que el Equipo A no está dispuesto a cambiar el mundo pese a tener todas las herramientas para ello", decía Ferrer, "hagámoslo los que quedamos fuera, desde el Equipo B". Y el Equipo B de Ananthapur ha demostrado todos estos años que la voluntad mueve las mismas montañas que la mejor de las últimas tecnologías. Otro mundo es posible.

Gracias, maestro, por su dedicación, y por hacer de lo sencillo la más sabia lección.

Buen viaje!

Autor de la fotografía: Andreu Dalmau

sábado, 6 de junio de 2009

Extraña cooperación


Llevo un mes visitando varias zonas donde trabaja la Cooperación Española en el sur de Africa y llego a una conclusión que para muchos será superficial, pero que para mí es muy visible en Angola y Mozambique, los dos países que he visitado:
La cooperación internacional consiste en que los pobres de los países ricos alimentan a los ricos de los países pobres.
Dicho de otro modo, una parte importante de muchos proyectos de ayuda bilateral norte-sur acaban en las cuentas de los que dirigen los países del sur.

También constato que los pobres no tienen incidencia política, ni en el norte ni en el sur. En el norte están demasiado ocupados en llegar a final de mes como para pensar en exigir a sus gobernantes buenas prácticas. En el sur, dan por asumido que sus dirigentes no tienen buenas prácticas.

Angola es un país que tiene recursos suficientes para abastecer a toda su población varias veces. Sin embargo, el 80 por ciento de la riqueza se concentra en Luanda, donde los ricos no sólo amasan fortunas increíbles que provienen del petroleo y los diamantes, sino que en su voracidad quieren asaltar también parte de la cooperación externa.

Para el gobierno angolano, la mayor parte de la Cooperación Española (desarrollada en el país a través de ONGs) es considerada "ayuda indirecta" y "denota falta de confianza" en las instituciones públicas. Estoy totalmente de acuerdo con el gobierno angolano, y creo que el Gobierno español también.

Por eso la Cooperación Española está apostado por las ONGs en Angola, para que llegue algo, aunque sea poco, a los pobres de los países pobres, esos que trabajan para que los pobres de los países ricos puedan ir al super y encontrar piñas de Angola a 1 euro.

MOZAMBIQUE fotogalería
















ANGOLA fotogalería
















sábado, 23 de mayo de 2009

Reparto Ché Guevara


Llevo dos semanas en Angola y no dejó e alucinar con este país. Quizás es porque he venido por primera vez, pero creo que tiene realidades que otros pocos tienen.

La llegada a Luanda ya resulta un poco surrealista. El avión iba lleno de chinos, que al parecer son en su mayoría presidiarios en su país que redimen parte de su pena a cambio del trabajo que realizan aqui para grandes empresas chinas, que se dedican principalmente a la construcción y a hacer carreteras.

Como estamos todos paranoicos con la gripe A, al llegar al aeropuerto un ejército de policías con mascarillas iban separándonos en grupos. "Tú que pareces chino, a la izquierda, tú que no eres chino a la derecha".

El segundo choque es la diferencia social en la capital del país. Una élite que maneja el petróleo se mueve en helicópteros, sobrevolando auténticos kilombos sin saneamiento y donde la basura se amontana por toneladas.

Dormir en Luanda no es cosa fácil si andas justo de dinero. En mi caso logré alojamiento en un hogar de monjitas, que me cobraron el módico precio de 80 euros por una habitación de colegio mayor. Menos mal que salí pronto de Luanda, demasiada indigestión para una primera visita.

Ahora estoy en Malanje, en el interior del país. Y como casi siempre pasa, en el lugar más remoto te encuentras gente con la que compartir buenos ratos. Os escribo desde el reparto Che Guevara, un edificio en el que viven las familias apiñadas, y donde vive también Juan Aja, un colega español que se está buscando la vida en el país y que me ha presentado ya a bastante gente interesante. Malanje me recuerda mucho a las ciudades cubanas, casas que se caen a pedazos, con fachadas sin pintar, pero llenas de gente, de buen rollo, charlando y viendo pasar a otra gente.

viernes, 1 de mayo de 2009

Inicio de un viaje sin retorno


Hace 10 años me fui de mi país para no volver en una buena temporada. Aunque era una decisión meditada, no sabía el día, dependía de la oportunidad de salir.

Este trozo de la biografía y el diario de Charles Darwin me recuerda como viví el día de mi salida Fue apresuarada, llena de emociones, y sin tiempo para encajar lo que vendría después, algo que cambió mi vida para siempre:

Su verdadera pasión (la de Darwin) eran las ciencias naturales, que se ampliaron con el conocimiento de su profesor de botánica, John Stevens Henslow (1796-1861), que lo introdujo en el saber naturalista. Lo acompañaba en sus salidas naturalistas y por las tardes en las barcas del río Cam. Darwin era conocido como “El hombre que pasea con Henslow".

Consiguió el grado en abril de 1831, y después acompañó a su profesor de Geología, Adam Sedgwick, en un viaje por el norte de Gales. Cuando llegó a finales de verano a su casa en Shrewsbury, encontró que había llegado una carta de Henslow, junto con otra de George Peacock, matemático y astrónomo de Cambridge que nombraba a los naturalistas que iban en los barcos. Henslow lo había recomendado para una plaza como naturalista sin sueldo a bordo del Beagle.

Asistió a la entrevista con el capitán del buque, Robert Fitzroy. Aunque ambos personajes tenían caracteres y simpatías políticas diferentes, enseguida se gustaron. El capitán se dio cuenta de que estaba ante un joven entusiasta y de una inteligencia excepcional, pero no sabía si resistiría el viaje. Incluso le aconsejó que no se precipitara al tomar su decisión.

Al día siguiente se volvían a reunir y aceptaba la propuesta, e inmediatamente escribía una carta a su cas para que le hicieran el equipaje: “ Dile a Nancy que me haga cuanto antes mejor doce camisas en lugar de ocho; di a Edward que envíe mi bolsa de viaje (puede meter la llave dentro, atada con una cuerda), mis zapatillas, un par de zapatos ligeros para excursiones, mis libros en español, mi nuevo microscopio (de 6 pulgadas de largo por 3 o 4 de ancho) que tendrá que llenar con algodón, mi brújula geológica, mi padre sabe dónde está; un libro pequeño, si lo tengo en mi dormitorio, Taxidermy.”